viernes, 29 de marzo de 2013
Pautas axiales.
¡Qué caigan las palabras! Hoy llueve por detrás, sin cortinas de tiempo.
Pude soñar la primavera sobre las fronteras abiertas de tu piel. Y en ese espacio infinito y secreto que reservan las criaturas más delicadas para vencerse a la vida, tembló el cosmos conmovido por las llamas llanas de un amante encendido.
Claro que las puertas se cerraron, que la noche se hizo luna y la piedra trajo arena. Son los testigos fieles de un pacto alado, de una trama austera de velocidad y honestidad. No tengo tiempo, se me cae la sabiduría por agarrarla entre huesos y polvo. Pero si alguna vez esa mirada vio las luces de un futuro bello, yo me sostengo y equilibro en la transida postura de lo humano.
Eres la savia insepulta de la emoción más pura, quiero inocente y sereno celebrarte hasta que culpen a las flores de la miel. Que no tengo más que tratar de tentar a la grandeza entre palos de mundo y trajes de misterio. Porque quiero entenderte, me importa la base de tus movimientos más normales...siempre fuiste sangre despierta de los hilos de la vida. Siempre fuiste nana furiosa del trance del mundo.
Una traviesa d-estacada en el paralelo de tu conciencia siempre te convence de infinito. Y posees la inquietud ardiente de traerte el sol a las tripas hasta que devaneas con los signos de tu profundidad.
Es verdad, que mientes en tu desgracia para salvarte de la locura más perversa. Porque quieres un eje esquivo de equilibrio para beberte la tierra mientras inspiras el cielo. Y cuando acusas a la perturbación te quedas quieto, porque no hay guerra en el paraíso y la fragancia de la plenitud es una elección. Siempre lo fue.
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