martes, 10 de junio de 2014

Eres la clave fehaciente con que declinan los mundos

la llama absorta que define tu figura

la suerte amaneciendo en mi sonrisa

el estío llorando caricias por mi piel

el aire que sostiene al espíritu

el arte que destella el alma

esa luna de estos lobos

ese norte que me llama

esa llave, corazón,

te para, se abre,

grita al orbe:

¡Buen camino!

ven conmigo

yo soy

amor.