Eres
la clave fehaciente con que declinan los mundos
la llama absorta que define tu figura
la suerte amaneciendo en mi sonrisa
el estío llorando caricias por mi piel
el aire que sostiene al espíritu
el arte que destella el alma
esa luna de estos lobos
ese norte que me llama
esa llave, corazón,
te para, se abre,
grita al orbe:
¡Buen camino!
ven conmigo
yo soy
amor.
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